comunicacion inclusiva

Tips para una comunicación inclusiva

Hemos decidido escribir un post sobre comunicación inclusiva con motivo del 8M y contaros los trucos que utilizamos nosotras para no utilizar una comunicación sexista.

Para nosotras, que trabajamos en comunicación, no siempre es tan fácil como parece comunicarnos de una manera inclusiva. Para ello, hemos tenido que re-aprender y enterrar vicios adquiridos. Debemos, no solo, pensar bien lo que queremos decir si no cómo lo vamos a transmitir y, sobre todo, si nos equivocamos… rectificamos.

¡Vamos allá!

Tips para una comunicación no sexista

  • Tira a la basura el lenguaje sexista. «señora de la limpieza», «llorar es de chicas», «las niñas no dicen palabrotas», «los niños no pueden ser princesas»… Como verás el lenguaje marca nuestro pensamiento, y viceversa.
  • Guarda el genérico en el último cajón de la memoria. El genérico masculino no incluye a la mitad de la población. Nuestro cerebro no percibe de la misma forma «los jóvenes» que «la juventud», «los ciudadanos» que «la ciudadanía».  Lo que no se nombra no existe y esto es lo que ocurre con el genérico masculino que se invisibiliza a las mujeres de la ecuación.
  • Utiliza genéricos sin género. Dirección en lugar de director; alcaldía en lugar de alcalde, alumnado en lugar de alumnos, y así con todo.
  • El desdoblamiento es válido. (aunque a la RAE no le guste demasiado): los y las participantes, el padre y la madre. En el caso de que pongamos un adjetivo detrás, porque queremos decir que los y las participantes fueron maravillosas, el adjetivo adquirirá el género del sustantivo más cercano. Parece un lío, pero no. Otro ejemplo: Al festival acudirán bailarinas y bailarines famosos.
  • Démosle a los sinónimos. Teniendo en cuanta los ejemplos anteriores, (y para no estar todo el día desdoblando y acabe derivando en un desdoblamiento de la personalidad) también podríamos usar términos como: la participación o el público y en el segundo ejemplo el equipo de baile o danza, por ejemplo. Si nos estrujamos un poco, saldremos del atolladero del sexismo en el lenguaje. Otros ejemplos: plantilla o personal en lugar de trabajadores; infancia en lugar de niños y niñas; conjunto de, equipo de, grupo de, etc.
  • Usar «Quien(es) / persona(s)». Las personas que están leyendo esta entrada, escribo esto para quien le interese, etc.
  • Desaloja de tu vida el término «señorita». En ningún formulario, a lo largo de tu vida, encontrarás una casilla perteneciente a «señorito». No, nunca, jamás. ¿Por qué, entonces, seguimos manteniendo la diferenciación entre mujeres solteras «señorita» y mujeres casadas «señoras»? ¿Es este un indicador más del machismo de nuestra sociedad que pasamos por alto sin, apenas darnos cuenta?. Sí, lo es. A mi, señora, siempre. 
  • No caigas en los estereotipos de las profesiones. El médico y la enfermera, el mecánico y la ama de casa, el fotógrafo y la peluquera… ¡qué sopor! Repensemos antes de hablar y,
  • Invitaciones a eventos, saraos y vida social. Qué dilema no caer en el clásico: «Estás envitada/o» (por cierto, este desdoblamiento escrito está permitido, hablado queda un poco raro), ¿verdad? Pero podemos pasarnos al: «Te invito» «Es una invitación» «Os invitamos».

Como ves, comunicarnos de una manera inclusiva no es tan difícil ni supone un esfuerzo extraordinario, simplemente ser conscientes de si, en nuestras palabras, estamos dejando a alguien de lado.

*Bonus track: La «E» Nosotres estamos muy contentes de haber escrito este post, ¿y tú de lo que te has encontrado? Cada vez más personas, colectivos y movimientos sociales, están haciendo uso de la e como genérico. La RAE, como siempre, hace pestes de ello pero, como nosotras decimos siempre, el lenguaje es (afortunadamente) un elemento vivo y en constante evolución… Si son las personas las que hacen que la lengua cambie, evolucione y se adecue a nuevos tiempos, ¿acabaremos viendo cómo en las escuelas se enseña el «ellos, ellas, elles»?.

Si la RAE  ha aceptado palabras como: almóndiga, culamen, toballa o murciégalo nosotras vemos posible un SEÑORO y un NOSOTRES.

Y tú, ¿Haces uso de un lenguaje inclusivo en tu día a día? ¿Te cuesta o ya te sale natural?

Otro día hablaremos de la no utilización de imágenes sexistas en nuestras campañas y comunicaciones.