Maud Wagner, Colendario Septiembre 2019 - Co Studio
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maud wagner primera mujer tatuadora de la historiacalendario 2019

Maud Wagner, Colendario Septiembre 2019

Maud Wagner, la primera mujer tatuadora conocida de la historia

Maud Wagner (1877-1961) ya supo, desde bien temprano, que lo suyo no eran los convencionalismos. Profesional circense, recorrió Estados Unidos trabajando como trapecista, acróbata y contorsionista en diferentes circos y ferias.

Llamémosle destino, llamémosle causalidad en uno de sus espectáculos conoció a Gus Wagner (por los apellidos ya sabes que esta historia acaba en boda). Gus era un ex marinero viajado y vivido que, de otros puertos, se trajo consigo una gran pasión: el arte del tatuaje manual, el hand poked* o tatuaje sin máquina. Gus Wager era, en sí mismo, un lienzo andante, con más de 300 tatuajes decían de él que era el hombre con los tatuajes más artísticos de norteamérica. Y, en una época en que no había Tinder, se acercó a ella y le pidió salir (a lo loco). Maud Wagner (que aún no imaginaba que cambiaría de apellido y, por aquel entonces, era Maud Stevens) aceptó la invitación pero ella, acostumbrada a caminar por la cuerda floja y sin red, aceptó con una condición: que le enseñara a tatuar.

No sabemos si Maud Wagner era consciente, en ese preci(o)so momento, de lo que engancha la tinta y que, ese primer tatuaje en su brazo, en honor a su padre, se convertiría en el comienzo de una nueva vida.

Maud Wagner se convirtió así en la primera mujer tatuadora profesional conocida de la historia.

Maud y Gus Wagner dejaron la pista central para hacer su ruta por espectáculos de burlesque, freak shows, y espacios en el circo donde mostraban sus cuerpos entintados y tatuaban a los y las más atrevidas. ¿Por qué a quien se atreviera? Porque a comienzos del siglo XX los tatuajes estaban cargados de connotaciones negativas. En el caso de los hombres, se decía que los llevaban marineros, soldados o presidiarios y en el caso de las mujeres, prostitutas y delincuentes.

Gus Wagner enseñaba su cuerpo y el arte del tatuaje con el orgullo de quien compartía una técnica milenaria en una época en la que, no nos olvidemos, ya existía la máquina para tatuar.

Maud Wagner fue pionera en lucir tatuajes y en tatuar. Rompió barreras y estereotipos de género y sociales  convirtiéndose en un icono. 

Ambos tuvieron una hija que, como no podía ser de otra manera, siguió con el negocio familiar. Empezó a tatuar a los 9 años, debió nacer con una aguja debajo del brazo y tinta en las venas. Se dice se comenta, que nunca se llegó a tatuar y, cuando falleció su padre, decidió que nunca lo haría: si no lo había hecho él, nadie dejaría su firma en su piel.

Los Wagner abogaron por la modificación corporal como medio de expresión artística y cultural luchando contra de los clichés sexistas y clasistas de la época. Sí, seguimos hablando de comienzos del siglo pasado, aunque el discurso  nos pueda sonar más cercano en el tiempo 😉

«Libertad de expresión es decir lo que la gente no quiere oír».

George Orwell

 

*Nosotras, que somos más de tintas con clase que de tontas clasistas, ya estamos pensando en el próximo tatuaje 😉