clara campoamor

Clara Campoamor, Colendario diciembre 2019

«La libertad se aprende ejerciéndola» Clara Campoamor

Clara Campoamor (1888-1972) Republicana, feminista, de izquierdas y experta en ir contra corriente. Fue abogada, política, escritora y férrea defensora de los derechos de las mujeres.

Clara Campoamor fue de las primeras mujeres en ejercer la abogacía. Fue de las primeras en tramitar divorcios. Fue una de las principales impulsoras del sufragio femenino en España. Ella rompió barreras para hacernos el camino más fácil a las que vinimos después, a las que vendrán.

Clara Campoamor consiguió el voto para las mujeres en 1931. Hasta ese momento ellas podían ser elegidas pero no electoras. Es decir, los hombres podían elegirlas para formar parte en las filas de sus partidos, en el congreso, como diputadas, pero ellas no podían elegir, no tenían derecho a voto. Campoamor defendió el derecho al voto de las mujeres. Defendió la igualdad de derechos entre hombres y mujeres fuera y dentro de su propio partido, lo que le llegó a costar el aislamiento político.

Para ponernos un poco situación, compartimos un extracto del discurso de Roberto Novoa Santos, principal oponente al sufragio femenino:

“La mujer es toda pasión, toda figura de emoción, es todo sensibilidad; no es, en cambio, reflexión, no es espíritu crítico, no es ponderación. (…) Es posible o seguro que hoy la mujer española, lo mismo la mujer campesina que la mujer urbana, está bajo la presión de las Instituciones religiosas; (…) El histerismo no es una enfermedad, es la propia estructura de la mujer; la mujer es eso: histerismo y por ello es voluble, versátil, es sensibilidad de espíritu y emoción. Esto es la mujer. Y yo pregunto: ¿en qué despeñadero nos hubiéramos metido si en un momento próximo hubiéramos concedido el voto a la mujer?”

¡Aaaamigo! Si levantaras la cabeza y te contasen que en 2019, 88 años después de conseguir el voto, el voto feminista dio un vuelco a las elecciones generales. ¡Ay! Si te contaran el revuelo que hemos montado con movimientos reivindicativos y sororos de talla intermacional. Qué cara se te quedaría, Don Novoa, al descubrir que esos atributos que mencionabas, de forma despectiva, son características del ser humano, que el género es un constructo social y que han sacado una «cura» mejor para «el histerismo femenino» que el suelo pélvico, se llama Satisfayer y ha batido récords de venta (y de placer).

Qué orgullosa estarías tú, Clara, que el 1 de octubre de 1931 fuiste la voz de las invisibilizadas, las silenciadas y hasta de las histéricas (guiño-guiño):

“¡Las mujeres! ¿Cómo puede decirse que cuando las mujeres den señales de vida por la República se les concederá como premio el derecho a votar? ¿Es que no han luchado las mujeres por la República? ¿Es que al hablar con elogio de las mujeres obreras y de las mujeres universitarias no está cantando su capacidad? Además, al hablar de las mujeres obreras y universitarias, ¿se va a ignorar a todas las que no pertenecen a una clase ni  a la otra? ¿No sufren éstas las consecuencias de la legislación? ¿No pagan los impuestos para sostener al Estado en la misma forma que las otras y que los varones? ¿No refluye sobre ellas toda la consecuencia de la legislación que se elabora aquí para los dos sexos, pero solamente dirigida y matizada por uno?»

Hace un año reflexionábamos, al hacer este calendario, sobre la instrumentalización de los cuerpos de las mujeres y la fea costumbre que tienen de legislar sobre ellos como si de territorios de conquista se tratara: aborto sí, aborto no; compra de bebés sí, compra de bebés no. Ese debate, lejos de lo que nos gustaría, no ha cesado si no que, además, se ha visto avivado con un violencia de género sí, violencia de género no.

Hay quien dice, supongo que quien vive con la venda del machismo tapándole bien los sentidos, la sin razón y la emoción, que está todo conseguido. Que ya no hay nada por lo que luchar.

Será que nosotras, las feministas, somos las nuevas histéricas. 

Con más voz y más fuertes. Sensibles, emocionales y versátiles.

Quisisteis que fuésemos competencia y nos hemos convertido en compañeras.

Un brindis por LOS y LAS histéricas